Experiencia MirAndes Rancagua

Estoy muy agradecida del equipo ded personas que trabajan en MirAndes. La cercanía, amabilidad y buen trato, son algo muy valioso, que no se encuentra en todos lados, y que por supuesto, ayuda mucho ayuda mucho a la recuperación en mi caso.
Me alegro e haber pasado por aquí. Siento que me ayudó bastante con mi enfermedad, pero también y más importante, por las personas que conocí. El ambiente que se genera es muy acogedor y protector. lo que ayuda en gran medida a la recuperación y a querer a las personas con las que uno comparte día a día.

 

Octavio

Sisy

 

Mi experiencia aquí fue muy buena, por lo que los profesionales prestan mucha ayuda y ellos escuchan y aconsejan, enseñan a controlar las emociones, a valorarse uno como persona. Todo el equipo es excelente.

Mi experiencia en MirAndes fue la mejor por el hecho de que todas las personas que trabajan aquí, son muy amables y cálidos. Acogen muy bien y además nos hacen sentir cómodos y felices. Yo en especial me sentí feliz por el apoyo que me dieron desde el primer día hasta ahora que estoy de alta. Aprendí a sentirme feliz, aprendí a reír y quererlos a todos. Gracias por todo, los amo con el amor del Señor.

 

Mary

Conny

 

Me pareció una muy buena experiencia, también el trabajo de los monitores. Un lugar de protección y ayuda donde fui capaz de superar mis debilidades. Conocí gente muy simpática, me voy del establecimiento con nuevos amigos. El ambiente es muy grato. Los talleres son entretenidos y constructivos.

Mi experiencia en MirAndes Rancagua fue muy buena, debido a que cuentan con un equipo multidisciplinario completo. Desde la auxiliar hasta la monitora, siempre están ahí para darnos su apoyo y alegría a todos.
Y son esas pequeñas cosas, las que nos hacen tenerles mucho cariño y nos dé pena al partir.
Pero siempre dejan la puerta abierta para todos.
Gracias equipo MirAndes. Siempre los llevaré en mi corazón y trataré de poner en práctica las herramientas que nos dan, dando el 100%

 

Morin

Andy

 

Llegué derivada desde Fusat. “Obligada”, con alto grado de angustia. Fui recibida por un equipo de profesionales comprensivos, que me contuvieron frente a los episodios de angustia. Me sentí escuchada, valorada como persona.
Aún no termino mi proceso terapéutico, me envían a Santiago para compensar la sintomatología más aguda, pero me voy con la tranquilidad de que voy a regresar a un lugar cálido y especializado en el tema.
Es maravilloso contar con un dispositivo de psiquiatría en atención abierta en Rancagua. Es posible tener una atención integral en provincia.

Buena acogida de profesionales y compañeros. Me voy agradecido por superar y poder enfrentar los protiempos de la vida.

 

Mirandin

Daniel

 

Mi experiencia en MirAndes fue muy buena. Conocí personas maravillosas, quienes me apoyaron en todo…

Me voy muy feliz por haberme recuperado y con otras aspiraciones de vida. Les agradezco a todos los profesionales que me apoyaron. Yo lo recomendé con mi Psiquiatra de FUSAT, nunca había encontrado un lugar así tan acogedor.

 

Doris

Andrés Farcón

 

Una experiencia interesante. En mi caso, necesaria. Experimenté cambios conductuales y no sabía qué los causaban. En MirAndes me entregaron los recursos y herramientas necesarias para afrontar los estímulos que me molestaban para reconocerlos. Debí internalizar que es un proceso largo, que era necesaria la ayuda de fármacos y talleres para socializar. Espero recuperar en plenitud mi vida.

Mi experiencia ha sido muy buena. Encontré acá muchas cosas, partiendo por la acogida, el cariño de todos los profesionales, el trato que me han dado, me han tratado con cariño y afecto, desde un saludo, un abrazo, con mucho amor. Me han hecho sentir persona. Llegué muy deteriorada. Estoy aprendiendo a quererme, a cuidar de mi cuerpo y pararme de nuevo, a interactuar con los otros, aprender a disfrutar.
Me enseñan a mirarme y creer que puedo, que soy una persona de valor.
Agradecida de todos, desde la administración que está con un saludo; el psiquiatra que me trató como persona, me miró, me escuchó y entendió mi estado; la terapeuta que desde el amor me ayuda a ingresar y volver a interactuar con todo; la monitora que con su alegría trata de motivarnos a trabajar en sus talleres; el psicólogo que escucha y guía el andar; la enfermera que nos ayuda con nuestros medicamentos, a ordenar y entender; al personal que apoya en la limpieza que se preocupa por todos.
Qué puedo decir todos, trabajan de una misma forma, uno se siente atendida de manera holística e integral, todos hacen que uno se sienta acogida. Gracias a todos. Espero que con su ayuda pueda lograr sostenerme en esta vida, con todas las herramientas que nos entregan.

 

Ana María

Pedronnie Darko

 

Mi experiencia en MirAndes fue muy buena. Nunca hubo malos tratos. Los profesionales eran cariñosos, sabían lo que hacían, demostrando muy buena calidad, y mostrando una buena cara todos los días. Sin duda ayudaron mucho en mi recuperación.

Para mí es un nuevo amanecer en mi vida. Me cambiaron la vida los profesionales. Yo que soy una persona de edad, creía que me las sabía todas, pero no fue así. Me voy feliz y contenta. No me habría ido.

 

July Day

Jaso

 

Fue una experiencia especial, donde crecí y me dieron el espacio para desarrollar habilidades que creí no tenía. Hicieron que creyera en mí, gracias al compromiso del grupo de grandes profesionales de esta Cetep Rancagua./p>

Me voy conforme y con el desafío de aplicar lo aprendido y sólo volver a saludar a este genial equipo humano.

Muy buena atención. Muy buena. Nada que decir.

 

LUEM