Nicolás Obreque Navarro
Psicólogo MirAndesConcepción

En la experiencia clínica el “no sé” es la respuesta más común al consultar sobre las emociones que despiertan en los usuarios ciertas situaciones. No es de extrañar que la mayoría tenga dificultades para identificar afectos al considerar que culturalmente se censura a la expresión de emociones: “Los hombres no lloran”, “en la boca de los tontos abunda la risa”, ¡¿cómo te vas a molestar por eso?!, son frases que todos hemos escuchado o utilizado alguna vez. Se ha hecho costumbre invalidar las propias emociones y la de los demás.

El no identificar y, por consecuencia, no expresar las emociones tiene un impacto directo en mi salud física y mental, por ejemplo, personas hipertensas, con asma, y otras patologías asociadas, presentan niveles más altos de ansiedad e ira que la población general. La depresión puede ser entendida como un estado anímico atravesado constantemente por la emoción de tristeza de manera extrema. Muchas personas acumulan enojo hasta llegar a un punto de descontrol y agresión desmedidos.

Permitirnos sentir, vivir y expresar nuestras emociones, es un componente clave para mantenernos sanos física y mentalmente. Nuestro cuerpo grita todo aquello que nuestra boca calla.

Cuidar de nuestra salud es una invitación a la que debemos responder. Conocer, expresar y aceptar las emociones que a diario nos transitan es un paso para promover y mantener nuestra Salud Mental y una oportunidad de bienestar que podemos darnos.