Entender el cuidado de la Salud Mental como asumir una actitud proactiva frente a nuestra felicidad, supone evaluar cómo estamos enfrentando la vida y nuestra relación con quienes nos rodean.

En ocasiones, puede no ser tan claro que algo no anda bien, sobre todo cuando se trata de aspectos que asociamos a nuestra personalidad, pero que interfieren con nuestro bienestar y de los otros.

Este es el caso de los Trastornos de Personalidad, que consisten en un tipo de trastorno mental en el cual se tiene un patrón de pensamiento, desempeño y comportamiento marcado y poco saludable, que genera problemas en la vida diaria, las actividades sociales, el trabajo y la escuela.

Conversamos con la médico psiquiatra de MirAndes, Dra. Mirtha Jiménez, sobre las características de los Trastornos de Personalidad, tipos de tratamiento y qué señales pueden identificarse en quienes tienen este tipo de cuadro.

La especialista explica que “en el Trastorno de Personalidad, la forma de ser de la persona genera sufrimiento a sí mismo y/o a quienes le rodean. Se caracteriza por un patrón estable en la experiencia interna y el comportamiento que se desvía de las expectativas culturales de la persona”.

Según detalla la Dra. Jiménez, esta desviación de las normas culturales se manifiesta en los pensamientos de la persona (cómo se percibe a sí mismo, a los demás y las situaciones que le ocurren), en cómo experimenta la afectividad (intensidad y adecuación de sus emociones), en sus relaciones interpersonales y en el control de sus impulsos.

“Este tipo de cuadro es persistente a lo largo del tiempo y suele ser inflexible”, explica la especialista de MirAndes. De ahí la importancia de recibir el diagnóstico de un especialista, que permita acceder al tratamiento adecuado, de manera de mejorar la calidad de vida del paciente.

Existen diversos tipos de Trastornos de Personalidad y suelen iniciarse en la adolescencia.

“El que más frecuentemente se ve en las consultas ambulatorias de Salud Mental y hospitalizaciones psiquiátricas es el Trastorno de Personalidad Limítrofe (TPL), también conocido como Trastorno Borderline. La prevalencia alcanza el 2% de la población general, y hasta un 20% de los pacientes hospitalizados en unidades de psiquiatría. Otros tipos son el Trastorno Narcisista de Personalidad y el Antisocial”, detalla la médico psiquiatra.

Diagnóstico y Tratamiento

Algunas de las características que presentan los pacientes con Trastorno de Personalidad Limítrofe son la inestabilidad afectiva, esto debido a que experimentan una mayor reactividad emocional. “Pueden presentar crisis de rabia o ansiedad, que pueden durar horas a días, tienen sensación crónica de vacío”, describe la profesional.

Otra de las características asociadas a este tipo de diagnóstico es la alteración de la identidad. “Presentan inestabilidad intensa y persistente en su autoimagen; en situaciones de estrés pueden presentar ideas paranoides (o persecutorias) transitorias; también se observa impulsividad en áreas como compras compulsivas, sexo, drogas o alcohol, atracones; además de ideas recurrentes de suicidio o de autodaño (cortes, golpes), y relaciones interpersonales inestables e intensas”, precisa la profesional sobre lo que enfrentan los pacientes con este cuadro.

En este contexto, la Dra. Mirtha Jiménez es enfática en señalar la importancia de acceder a tratamiento.

“En caso de sospecha es aconsejable consultar con un psiquiatra, para poder realizar el diagnóstico adecuado y así iniciar el tratamiento para éste. Es muy frecuente que estos pacientes rechacen acudir a un especialista, y se auto mediquen. Esto puede ser riesgoso y empeorar el pronóstico del cuadro. Con la psicoterapia adecuada, habitualmente los pacientes presentan mejoría significativa de los síntomas y se disminuye el riesgo de hospitalización, entre otros beneficios.”, explica la profesional de MirAndes.

Respecto de los tipos de tratamientos, la Dra. Jiménez detalla que “el tratamiento principal es la psicoterapia. Para el Trastorno de Personalidad Limítrofe existen psicoterapias específicas, como la Terapia Conductual Dialéctica o DBT como es conocida por sus siglas en inglés, la Terapia basada en la Mentalización, y la Psicoterapia basada en la Transferencia. En estas terapias se combinan sesiones de psicoterapia individual, con intervenciones grupales y familiares. También se puede usar psicofármacos cuando el nivel de síntomas así lo requiere. En caso de que hubiera riesgo para la integridad del paciente o de terceros también se indica hospitalización en unidades psiquiátricas.

Finalmente, son diversos los tipos de tratamientos, lo importante es tomar cartas en el asunto, de modo de alcanzar una mejor calidad de vida.